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Jornadas 2009 ihardunaldiak
Joseba
Ormazbal.
El campeón de Euskadi de esquí de montaña presentó una
proyección basada en vídeos y diapositivas de espectaculares paisajes
nevados recorridos por él mismo y otros compañeros con los que compite
en esta modalidad. Aunque proyectó imágenes de pruebas en los pirineos,
la Pierra Menta, la prueba de esquí de montaña de los Alpes por
excelencia, fue la que se llevó el mayor tiempo de exposición, no en
vano la ha recorrido seis veces, lo cual no es extraño teniendo en cuenta
la belleza de sus paisajes, y sobre todo la dureza de la prueba. Joseba
explicó al público los entresijos de esta prueba: desde vestimenta y
material hasta las reglas escritas por las organizaciones, así como las
no escritas y que se basan en el compañerismo a la hora de competir. Joseba
hizo una generosa y didáctica exposición de este desconocido deporte
presentando las partes buenas y malas de una competición breve pero
durísima. Algunas espectaculares caídas también fueron vistas en el
vídeo de ETB1 que se puedo ver. En algunas de ellas el propio Joseba se vio
implicado, muy a su pesar, pero siempre levantándose y comenzando de
nuevo, lo mismo que el resto de los que cayeron, que fueron bastantes,
debido a la dificultad de la zona transitada. Teniendo en cuenta su palmarés, seguro que aún tiene cuerda para rato
para andar por las aristas y collados nevados de Alpes y Pirineos.
Si
algo se puede decir de Néstor Goikoetxea es que es un alpinista persistente
y que no se rinde fácilmente ante la adversidad. Fue al Karakorum a
ascender un ochomil, pero diferentes historias y situaciones le obligaron
a desistir de ello. Pero ni el quedarse sin compañeros de ascenso, ni las
condiciones de la nieve, ni el tiempo adverso pudieron con su inquebrantable
idea de ascender un monte de 8.000 metros. Por ello, después de sufrir
varios intentos de coronar el Gasherbrum II, durante los cuales las malas
condiciones climatológicas más la estancia en altura durante varios
días fueron minando las fuerzas del propio Néstor y sus compañeros,
sólo quedó este inquebrantable alpinista en el campo base común a
varios picos de 8.000 metros. Néstor, ante el poco tiempo de permiso que
le quedaba optó por aprovechar los recursos que le quedaban, y lo que en
una montaña fue un problema (abundancia de nieve) en otra, Hidden Peak,
era una ventaja, pues el paso clave (corredor de los Japoneses) estaba
más asequible que cuando apenas hay nieve. Por ello, no se lo pensó dos
veces y se juntó, como él dice "al primero que pasara" hacia
esa montaña. Poco apoco y aprovechando parte del material que otras
expediciones iban colocando en la ruta, Néstor se presentó en la cumbre,
premio realmente merecido a su fuerza de voluntad. Tuvo además la suerte
de hacer una aproximación por el glaciar del Baltoro con muy buen tiempo,
cosa que pocos alpinistas pueden decir, y disfrutar así de uno los
paisajes más bellos de la Tierra. Se lo merecía todo.
Simón
Elías y su hermano Martín hacen una pareja excepcional que ha que ha
quedado patente en las escaladas en hielo que el pasado invierno
realizaron en Pirineos. Durante 40 días hicieron varias escaladas de extrema
dificultad recorriendo vías que sólo se forman en contadas ocasiones, o ascendiendo
por rutas inconexas que ellos se encargaron de encadenar en un
ejercicio de agudeza visual, de todo o nada, y de confianza en sus propias
y magníficas cualidades físicas. Todo ello, con un humor alegre y
curioso cuando menos, pues en situaciones extremas a casi nadie le entran
ganas de reír, sino más bien todo lo contrario. Parece que los hermanos
Elías le tomaron el pulso a estas iniciativas únicas en su género, y el
mayor presentó un montaje, medio estático medio dinámico (diapo
video alternando ambos) que hizo sonreír en varias ocasiones a la
asistencia, dada la originalidad del montaje.
No obstante, la complejidad de las vías y la iniciativa para elegirlas
también dejó bastante sorprendido a más de uno. Placas tapizadas de
hielo; pequeñas goulottes donde sólo caben los crampones y los piolets;
tramos sobre placas de hielo precarias, delicadas y mal protegidas; techos
de hielo; primeras repeticiones absolutas; recorridos que sólo se pueden
hacer en momentos muy concreto; largos en roca por encima del sexto grado;
conexión de varias vías sin saber a ciencia cierta si se pueden enlazar
o no; jornadas maratonianas desde que salen de casa hasta que vuelven,
todo de una tacada, sin apenas dormir; en fin toda una sucesión de hechos
sorprendentes y posiblemente únicos que Simón Elías y su hermano
Martín, un crack que no le tiene miedo a nada, nos pusieron en pantalla
para deleite de todas las personas que pudimos ver la proyección. Y
además humor, buen humor, algo que no se puede decir muchas veces que se
dé en estas actividades. Los hermanos Elías lo han conseguido, sin
lugar a dudas, y además se nota que se lo pasaron bien. Ojalá todos
pudiéramos decir y sentir lo mismo.
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Itzuli
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